Espejo Enterrado Analysis Essay

Desde nuestros inicios, Carlos Fuentes ha servido de inspiración para nuestros proyectos, un ejemplo de ello es su libro “El Espejo Enterrado”.

El Espejo Enterrado
De Carlos Fuentes
ISBN: 9681903951
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Para quienes no conocen este libro, los invitamos a leer esta sinopsis:

EL ESPEJO ENTERRADO

Colón, mas que oro, le ofreció a Europa una visión de la Edad de Oro restaurada: “estas serán las tierras de Utopía, el tiempo feliz del hombre natural”. Colón había descubierto el paraíso terrenal y el buen salvaje que lo habitaba. ¿Por qué, entonces, se vio obligado a negar inmediatamente su propio descubrimiento, atacar a los hombres a los cuales acababa de describir como “muy mansos y sin saber que sea mal, ni matar a otros, ni prender y sin armas”; y a darles caza, esclavizarlos y aun enviarlos a España encadenados?

Al principio Colón dio un paso hacia la edad dorada. Pero pronto, a través de sus propios actos, el paraíso terrenal fue destruido y los buenos salvajes de la víspera fueron vistos como “buenos para les mandar y les hazer trabajar y sembrar y hazer todo lo otro que fuera menester”.

Desde entonces, el Continente Americano ha vivido entre el sueño y la realidad, ha vivido el divorcio entre la buena sociedad que deseamos y la sociedad imperfecta en la que realmente vivimos. Hemos persistido en la esperanza utópica porque fuimos fundados por la utopía, porque la memoria de la sociedad feliz está en el origen mismo de América, y también al final del camino, como meta y realización de nuestras esperanzas.

La crisis que nos empobreció también puso en nuestras manos la riqueza de la cultura, y nos obligó a darnos cuenta de que no existe un solo latinoamericano, desde el Río Bravo hasta el Cabo de Hornos, que no sea heredero legitimo de todos y cada uno de los aspectos de nuestra tradición cultural. Esta tradición que se extiende de las piedras de Chichen Itza y Machu Pichu a las modernas influencias indígenas; y de la pintura y la arquitectura del Barroco Colonial a la Literatura Contemporánea de Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez; y de la múltiple presencia europea en el hemisferio – Ibérica, y a través de Iberia, mediterránea, romana, griega y también árabe y judía – a la singular y sufriente presencia negra africana. De las cuevas de Altamira a los grafitos de Los Ángeles. Y de los primerísimo inmigrantes a través del Estrecho de Beríng, al más reciente trabajador indocumentado que anoche cruzó la frontera entre México y los Estados Unidos.

LA VIRGEN Y EL TORO

A través de España, las Américas recibieron en toda su fuerza la tradición mediterránea. Porque si España es no sólo cristiana, sino árabe y judía, también es griega, cartaginesa, romana, y tanto gótica como gitana. Quizás tengamos una tradición indígena más poderosa en México, Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia, o una presencia europea más fuerte en el Caribe, en Venezuela y en Colombia, que en México o Paraguay. Pero España nos abraza a todos; es, en cierta manera, nuestro “lugar común”. España, la madre patria, es una proposición doblemente genitiva, madre y padre fundidos en uno solo, dándonos su calor a veces opresivo, sofocantemente familiar, meciendo la cuna en la cual descansan, como regalos de bautizo, las herencias del mundo mediterráneo, la lengua española, la religión católica, la tradición política autoritaria – pero también las posibilidades de identificar una tradición democrática que pueda ser genuinamente nuestra, y no un simple derivado de los modelos franceses o angloamericanos.

Varios traumas marcan la relación entre España y la América española. El primero, desde luego, fue la conquista del Nuevo Mundo, origen de un conocimiento terrible, el que nace al estar presentes en el momento mismo de nuestra creación, observadores de nuestra propia violación, pero también testigos de las crueldades y ternuras contradictorias que formaron parte de nuestra concepción. Los hispanoamericanos no podemos ser entendidos sin esta conciencia intensa del momento en que fuimos concebidos, hijos de una madre anónima, nosotros mismos desprovistos de nombre, pero totalmente conscientes del nombre de nuestro padre. Un dolor magnífico funda la relación de Iberia con el Nuevo Mundo: un parto que ocurre con el conocimiento de todo aquello que hubo de morir para que nosotros naciésemos: el esplendor de las antiguas culturas indígenas.

En nuestras mentes hay muchas “Españas”. Existe la España de la “leyenda negra”: inquisición, intolerancia y contrarreforma, una visión promovida por la alianza de la modernidad con el protestantismo, fundidos a su vez en oposición secular a España y todas las cosas españolas. En seguida, existe la España de los viajeros ingleses y de los románticos franceses, la España de los toros, Carmen y el Flamenco. Y existe también la madre España vista por su descendencia colonial en las Américas, la España ambigua del cruel conquistador y del santo misionero, tal y como nos los ofrece, en sus murales, el pintor mexicano Diego Rivera.

El problema con los estereotipos nacionales, claro está, es que contienen un grano de verdad, aunque la repetición constante lo haya enterrado. ¿Ha de morir el grano para que la planta germine? El texto es lo que está claro y ruidoso a veces; pero el contexto ha desaparecido.

El mapa de Iberia se asemeja a la piel de un toro, tirante como un tambor, recorrida por los senderos dejados por hombres y mujeres cuyas voces y rostros, nosotros, en la América española, percibimos débilmente. Pero el mensaje es claro: la identidad de España es múltiple. El rostro de España ha sido esculpido por muchas manos: ibéricos y celtas, griegos y fenicios, cartagineses, romanos y godos, árabes y judíos.

Dos hechos llaman la atención cuando visito Altamira. Uno es que la bóveda donde están pintados los bisontes estaba sellada ya en la oscuridad durante el Alto Paleolítico. El otro es que esta cueva solo haya sido descubierta en 1879, por una niña de cinco años, llamada Maria de Santuola, que jugaba cerca de la entrada. Pero de la oscuridad sin tiempo de Altamira, lo que emerge es el toro español que enseguida se posesiona, hasta este día, de la tierra. Su representación se extiende desde los toros yacientes de Osuna, que datan de la época ibérica y los siglos IV y III A.C., a la espléndida representación celta de los toros guardianes de Guisando, que pudieron ser firmados por Brancusi, al toro Negro en los anuncios que hoy se encuentran en todos los caminos de España, invitando a consumir el brandy de Osborne. Pero la representación moderna del toro español acaso culmine con la cabeza trágica del animal que preside la noche humana de la Guernica de Pablo Picasso.

LA CONQUISTA DE ESPAñA
UNA CIUDAD ASEDIADA

Particularismo, Guerra de guerrillas, individualismo. Plutarco escribe que los comandantes españoles se rodeaban de un grupo de leales llamados “solidarios”, quienes consagraban sus vidas a la del jefe, muriendo con este. Pero, al descubrir que los iberos rehusaban la federación, que sentían lealtad solo hacia su tierra y sus jefes, los romanos fueron capaces de derrotarlos de una manera semejante a la que habrían de usar para derrotar al Azteca y al Inca: gracias a la tecnología superior, desde luego, pero gracias también a recursos superiores de información. Al darse cuenta de que los pueblos mexicanos eran un mosaico de particularismos sin alianzas más amplias que la fidelidad a la localidad y al jefe, Cortés derroto a los aztecas de la misma manera que Roma derrotó a los iberos.

LA ESPAñA ROMANA

Se ha dicho que el genio de Roma en España fue que nunca impuso un esquema absolutista, totalitario, sino que promovió el cambio, la apertura, la mezcla y la circulación. Los acueductos llevaron el agua de los valles fluviales a las áridas mesetas, de la misma manera en que la ley y la lengua auspiciaron un creciente sentido de comunidad.

LA RECONQUISTA DE ESPANA
LAS TRES CULTURAS

Aquí yace, también, el santo que, en su lecho agónico, recibió la hostia hincado, con una soga atada al cuello a fin de significar su humildad ante Dios y la profunda conciencia de sus propios pecados. Y aquí yace el humanista que apeló al Papa para proteger a los judíos españoles y salvarles de la obligación de usar estigmatas degradantes en sus ropas.

La tumba de San Fernando ostenta inscripciones en las cuatro lenguas de la continuidad cultural de España: el latín, el español, el árabe y el hebreo, esto es, las lenguas de los tres monoteísmos: el Cristianismo, el Islam y el Judaísmo. A Fernando le gustaba ser llamado el soberano de las tres religiones, igualmente respetuoso de todos los “pueblos del libro”, los Testamentos, el Corán y el Talmud. De esta forma, aunque la practica política le impulsaba a combatir a los moros, su misión espiritual fue la de reconocer la singularidad europea de España como la única nación donde judíos, cristianos y moros convivían.

Pero la coexistencia cultural, en tanto política explicita de un monarca español, alcanzó su verdadero apogeo durante el reino del hijo de San Fernando, Alfonso X De Castilla, quien en 1254 le otorgó su cedula a la mayor universidad de España en Salamanca y creó su biblioteca, convirtiéndola en la primera biblioteca de Estado con un bibliotecario pagado por el gobierno. De tal manera, la universidad y la biblioteca de Salamanca son el digno símbolo de un rey que en su propio tiempo fue llamado El Sabio.

El rey Alfonso trajo a su corte a un grupo de intelectuales judíos, así como traductores árabes y trovadores franceses. A sus pensadores árabes y judíos encargó traducir la Biblia al español así como el Corán, la Cábala, el Talmud y los cuentos indostánicos. Con los intelectuales judíos escribió la monumental “Summa” de le Edad Media española que incluye la compilación legislativa, “Las siete partidas”, el tratado judicial, “El fuero real”, los tratados de Astronomía y las dos grandes historias de España y del mundo. La corte tricultural de Alfonso incluso tuvo tiempo de escribir el primer libro occidental sobre un juego árabe, el ajedrez, (cuyo movimiento mas definitivo, el jaque mate, es una traducción del árabe, “Shah’kakh maat”, “matad al Shah”.

El propósito de esta extraordinaria hazaña de la inteligencia medieval fue consignar todo el conocimiento accesible en ese tiempo. En este sentido, fue una continuación de la labor previa emprendida en Sevilla por San Isidro. El resultado fue una suerte de enciclopedia antes de las enciclopedias que tan de moda se pusieron en el siglo XVIII. Pero el hecho más llamativo es que el rey de Castilla tuvo que llamar a la inteligencia judía y árabe para cumplir esta tarea. Y no es menos elocuente que los escritores judíos hayan sido quienes insistieron en que las obras se escribiesen en español y no, como era entonces la costumbre académica, en latín, porque el latín era la lengua de la cristiandad. Los judíos de España querían un conocimiento diseminado en la lengua común a todos los españoles: cristianos, judíos y conversos. La futura prosa de España proviene de la corte de Alfonso y es, en esencia, el lenguaje de las tres culturas. Dos siglos después del rey sabio, los judíos continuaban usando la lengua vulgar para leer las escrituras, comentarlas, escribir la filosofía y estudiar astronomía. Puede decirse que los judíos fijaron y circularon el uso de la lengua española en España.

1492 EL AñO CRUCIAL

LA EXPULSI ÓN DE LOS JUDIOS

El espejo enterrado, una serie de televisión que explorará América Latina y el significado de ser latinoamericano, en cinco capítulos, escrita y narrada por el escritor mexicano Carlos Fuentes y financiada por un grupo de inversores españoles encabezado por Jesús de Polanco, presidente de la sociedad editora de EL PAÍS, fue presentada ayer en Washington a la Prensa norteamericana. La ambiciosa producción televisiva, con un coste de varios millones de dólares, fue dada a conocer por la institución académica norteamericana Smithsonian, que concibió la idea.

El británico Michael Gill, productor de más de 90 proyectos televisivos y cinematográficos, entre ellos Civilization, de Alistair Cooke, producirá la serie. Cinco capítulos de una hora de duración cada uno bajo el título El espejo enterrado, que se grabarán en español e inglés y que estará concluida en 1991. Con la técnica del documental y el uso del reportaje la serie explorará América Latina tratando de captar las distintas maneras en las que los latinoamericanos se han visto y se ven a sí mismos.No les mueven a los inversores españoles criterios puramente mercantiles, sino "contribuir a reescribir la historia de la presencia de España en este continente", afirmó Juan Luis Cebrián, consejero delegado de EL PAÍS, que asistió a la presentación de la serie en la capital norteamericana. Será, añadió, una oportunidad para mirarnos en el espejo, y espero que no sólo sea un programa más de televisión, sino "un documento para la historia".

El secretario de la Smithsonian, Robert McC. Adams, que agrupa 14 museos en Washington y es uno de los principales centros de investigación académica del mundo, dijo que la serie no sería posible sin la "auténtica colaboración" de inversores españoles "que ha asegurado Jesús de Polanco". También participará en la serie, con una aportación económica la Sociedad Estatal del Quinto Centenario. Es la primera vez que una institución norteamericana busca en España colaboración para una producción cultural de este tipo.

Para Polanco, El espejo enterrado es "una contribución novedosa y positiva al espíritu del encuentro entre América y España, hace 500 años, y a la búsqueda de las raíces y la identidad cultural de los pueblos de América Latina". El grupo de EL PAÍS participará en la serie a través de la empresa de televisión Sogetel.

Adarris explicó que El espejo enterrado es la pieza central de las actividades que la Smithsonian va a realizar con vistas al V Centenario del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón y servirá para darnos cuenta de "cuánto tenemos que aprender de nuestros vecinos del sur del continente".

"En EE UU", admitió Adams, "ha existido durante demasiado tiempo una tendencia a los estereotipos sobre los hispanos, la cultura y sus obras, no sólo en nuestra sociedad en su conjunto, sino también en nuestros museos. Se ha hecho caso omiso de las ingentes obras culturales, de los brillantes modelos de industrialización y del asombroso resurgimiento de los movimientos democráticos en América Latina".

Carlos Fuentes, premio Cervantes de Literatura, que narrará la serie además de escribir los guiones, dice refiriéndose a la misma que "cuando buscamos en el espejo de la memoria el significado de ser latinoamericano vuelven a surgir nuestros antepasados, y las imágenes que suscitan crean profundos contrastes. Cuentan en español historias de una variedad infinita, pero en las que extrañamente aparece una serie de temas constantes. La memoria oye las voces de los antiguos pueblos. Nuestra identidad es múltiple".

La BBC ya se ha interesado por la serie, que será distribuida, en español y en inglés, por Latinoarnérica y por las televisiones públicas de Estados Unidos. El primer capítulo, La Virgen y el toro, examinará la vinculación de España y Portugal con América. La frontera en movimiento se detendrá en el encuentro de los pueblos precolombinos con los europeos y, específicamente, los conflictos de los españoles con los aztecas e incas. Los conquistadores conquistados analizará la dominación euopea durante la época colonial y la evolución de la nueva identidad latinoamericana. La otra cara de la libertad utilizará cientos de México, Chile, Brasil y Argentina para explicar su rica herencia cultural. Y la serie concluirá con 500 años después, un perfil de los siglos XIX y XX en las Américas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de febrero de 1989

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